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Posts Tagged ‘Riccardo Muti’

Daniel Barenboim fue nombrado director musical de La Scala

Daniel Barenboim / Fuente: /www.warnerclassicsandjazz.com

Después de permanecer acéfala durante más de 6 años, el Teatro de La Scala de Milán anunció que la dirección musical de su orquesta será ocupada por el músico argentino-isarelí Daniel Barenboim. Desde que Riccardo Muti abandonó el puesto en 2005, el músico argentino-israelí ha trabajado asiduamente con el histórico ensamble italiano, por lo que para nadie resulta sorpredente su designación.

Como muchos probablemente recordaran, Muti tuvo que dejar la orquesta debido a los múltiples roces con los músicos y empleados del Teatro, algo que seguramente no será problema para Barenboim que en Milán se siente como en casa.

Este fue el segundo periodo más largo sin un director musical para la institución musical, después de que Carlo Maria Giulini dejara el ensamble en 1956. En aquella ocasión la designación demoró  hasta 1965 cuando asumió el puesto Gianandrea Gavazzeni.

Para Stéphane Lissner, director general y artístico de la institución, esta nueva etapa permite concretar “una estrecha relación con uno de los más grandes directores de orquesta de nuestro tiempo, que en los últimos cinco años de colaboración ha dado un fuerte impulso a la actividad del Teatro.”

Barenboim debutó en el mundo del arte lírico en 1973 cuando dirigió Don Giovanni de Mozart en una puesta en escena para el Festival de Edimburgo. Desde entonces la ópera se convirtió en una de las facetas favoritas de su trabajo. Ha estado al frente de la Opera-Bastille de París y de la Ópera Estatal de Berlín.

El contrato estará vigente hasta 2016 en el que Barenboim tiene planeado abrir espacio para realizar algunos proyectos relacionados con su faceta como concertista de piano y su proyecto West-Eastern Divan, la orquesta integrada por jóvenes españoles, palestinos e israelís que cofundó con el desaparecido filósofo Edward Said

 

Visita el sitio de Daniel Barenboim


Gana Riccardo Muti el premio Birgit Nilsson

Riccardo Muti / Foto: Todd Rossenberg / Fuente: www.birgitnilssonprize.org

Riccardo Muti, el director de orquesta italiano, fue honrado con el premio Birgit Nilson que entrega la Fundación que lleva el nombre de la legendaria cantante sueca. El anuncio fue realizado por Rutbert Reisch, presidente de la institución. Además de la distinción Muti recibirá un millón de dólares, la mayor suma para un reconocimiento en la escena de la música clásica.

El jurado (integrado por 5 expertos de los países en los que la soprano sueca se presentó de manera mas asidua) decidió otorgar a Muti el premio en virtud de su “extraordinario trabajo, dedicación y pasión por la música a lo largo de varias décadas”. El reconocimiento le será entregado en la Ópera Real de Estocolmo, el 13 de octubre, en un evento que contará con la asistencia del rey Carlos XVI Gustavo y la reina Silvia.

Algunos columnistas como James Jolly, editor en jefe de la revista Gramophone, han criticado que se otorgue esa importante suma a un director que forma parte de un selecto club de batutas millonarias, cuando ese dinero podría destinarse a la comisión de obras y a la formación de jóvenes cantantes.

En su primera edición (2009) el premio fue otorgado a Plácido Domingo quien anunció que destinaría el monto recibido a promover el desarrollo de jóvenes cantantes, a través de su concurso Operalia, particularmente aquellos dedicados al repertorio wagneriano como una manera de rendir homenaje a Birgit Nilsson.


Recordando a Milton Babbitt: Un compositor académico y cerebral – con afinidad por la música popular

Milton Babbitt / Fuente: www.npr.org

Por Juan Garcia-Bazan

No es nada raro encontrarnos con grandes compositores que murieron en el olvido o peor aún, desacreditados. Bach murió sin el reconocimiento que se le debía; Schubert sobrevivía gracias a un pequeño grupo que logró ver su talento y lo apoyaba económica y artísticamente pero murió pobre y casi en el anonimato; Mahler habría sido olvidado si no fuese gracias a Leonard Bernstein quien revivió su música en los años 60; en fin, ejemplos como éstos sobran. Sin embargo, el pasado 29 de Enero del 2011 ocurrió un hecho mucho más extraño, murió un compositor que no solo no logró el reconocimiento que se merecía en vida sino que su carrera artística fue eclipsada por ser catalogado como puramente cerebral y académico debido a sus métodos de composición. Su música se posicionó como exclusiva para la élite musical e incluso fue rechazada por directores y orquestas de la talla de Riccardo Muti y la Orquesta de Filadelfia.

Pero, durante toda su carrera, Milton Babbitt aceptó y adoptó aquellas palabras y términos que se usaban en forma despectiva contra él. Siempre mantuvo una postura firme y elitista con referencia a la música avanzada ya que nunca vio la necesidad de que ésta fuese compartida con el público general. Sugirió que al igual que el público “normal” no tiene ni voz ni voto en temas de Física avanzada o Investigación Médica de punta, tampoco tenían por qué ser incluidos o tomados en cuenta durante el proceso creativo de la música avanzada y/o la investigación musical. De hecho, en 1958 se publicó un artículo escrito por Babbitt, en la revista High Fidelity, titulado ¿A quién le importa si lo escuchas?, donde planteó que la música avanzada era “para, de y por especialistas en el tema”. Desgraciadamente Babbitt ganó un gran número de enemigos con un título como tal (incluyendo compositores contemporáneos). Sin embargo, la realidad es que dicho título fue cambiado sin su autorización – originalmente el artículo fue titulado por Babbitt como “El Compositor como Especialista”. No obstante, muchos de sus logros musicales fueron opacados por las etiquetas de elitista y arrogante que resultaron de ese texto. Pero elitista o no, Babbitt también tenía un conocimiento insuperable de la música popular americana (Tin Pan Alley), incluso fue maestro del compositor de música para teatro Stephen Sondheim. De igual forma compuso piezas adoptando la corriente del Third Stream creada por Gunther Schuller, como por ejemplo “All Set” escrita para ensamble de Jazz mostrando así una admirable flexibilidad artística…eso sí, muy al estilo americano.

Babbitt, quien nació el 10 de Mayo de 1916 en Filadelfia y murió el pasado 29 de Enero del 2011 en Princeton, New Jersey; puede ser un compositor que el público no ubique como primordial en la música del siglo XX pero su influencia en técnicas de composición y desarrollo de sintetizadores es sin duda monumental. Babbitt fue el primer compositor en tomar el concepto del Serialismo (creado por Arnold Schoenberg) y llevarlo a su nivel máximo donde no solo se trabaja con una serie tonal sino que se ‘serializa’ cada aspecto de la música incluyendo tempos, duración de las notas, dinámicas, articulaciones, etcétera. Evidentemente, este es un método quasi-matemático que alude a los primeros intereses académicos de Babbitt. Incluso, el compositor fue contratado durante la Segunda Guerra Mundial por el gobierno Estadounidense para realizar investigaciones matemáticas secretas. Sin duda el músico americano utilizaba de la misma forma un procedimiento altamente científico e investigativo en sus composiciones.

Como resultado de su serialización total, Babbitt comenzó a sufrir los percances de la interpretación humana ya que algunas de sus indicaciones eran involuntariamente omitidas por los intérpretes. Fue así como el compositor vio una perfecta oportunidad cuando fue invitado a trabajar en el desarrollo del primer sintetizador programable RCA Mark II. Con esto comenzó su período de composición electrónica la cual fusionó con instrumentos o voces en vivo, tal como Philomel (escrita para soprano y acompañamiento de sintetizador). Más que interesado en generar nuevos sonidos, Babbitt encontró una solución a su eterno problema de precisión en la interpretación.

La estructura en las obras de Babbitt da la impresión de haber sido realizadas por la mano de un cirujano. Son de una precisión extrema, en las que cada dinámica, cada timbre o cada articulación juega un papel protagónico en el balance de la pieza. Por ello es que Babbitt adoptó con brazos abiertos la inclusión de sintetizadores automatizados en sus conciertos. Solía decir que no había mejor sentimiento que el de entrar un día al estudio de grabación y salir ese mismo día con la cinta de su grabación final bajo el brazo. No obstante, cualquier persona que no esté familiarizada con la complejidad estructural de Babbitt y simplemente lo escuche pasajeramente, podrá notar también un contenido melódico extraordinario que logra atrapar a aquellos dispuestos a abrir sus oídos.

Babbit, al igual que Mahler, es un compositor que resucitará musicalmente dentro de algunos años, es simplemente cuestión de tiempo. Es probablemente el músico americano olvidado más importante de la historia y de mayor influencia. Sin duda, su música nunca será del gusto de todo el mundo pero bastaría con poder colocarlo en la cultura general de la gente como el pilar que fue para la música contemporánea. Se necesitan músicos como Gunther Schuller o James Levine, quien comisionó piezas de Babbitt para la Orquesta del Metropolitan Opera House y la Sinfónica de Boston, para lograr que la gente mencione su nombre con la misma familiaridad que el de Stravinsky – aunque a duras penas sepan que es el compositor de La consagración de la primavera.