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El Cuarteto Latinoamericano celebra 3 décadas

Con un concierto en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, mañana sábado 26 de mayo, el Cuarteto Latinoamericano celebrará 30 años de una carrera llena de logros y satisfacciones.

El ensamble se fundó en 1981 y  (según menciona Consuelo Carredano en su libro Cuerdas Revueltas)  ofreció su primer concierto el 12 de marzo de 1982 en la Sala Julián Carrillo de Radio UNAM . Desde entonces, el Cuarteto Latinoamericano ha construido una trayectoria de tres décadas que los ha posicionado como una de las agrupaciones más activas e importantes de la escena musical en Iberoamérica.

Integrado por los hermanos Bitrán (Arón, Saúl y Álvaro) y Javier Montiel, la agrupación se ha presentado en las principales salas de concierto del mundo y ha recibido elogios de publicaciones como el New York Times, The Strad, el Times de Londres, Chamber Music America y Fanfare.  Además, el cuarteto se ha destacado por desarrollar una infatigable y generosa labor de enseñanza principalmente con jóvenes de Estados Unidos y Latinoamérica.

En el escenario ha compartido, entre otros, con  los guitarristas Narciso Yepes y Manuel Barrueco, los pianistas Cyprien Katsaris y Rudolf Buchbinder, el violonchelista János Starker, el tenor Ramón Vargas y los directores Eduardo Mata y Esa-Pekka Salonen.

Para decirlo en pocas palabras: no existe otra agrupación que haya estrenado y grabado más música latinoamericana para cuarteto de cuerdas.

El concierto iniciará a las 19:00 horas y el público asistente podrá escuchar los cuartetos de cuerdas Op. 10 de Claude Debussy, No. 5 de Heitor Villa-Lobos, No. 2 Op. 51 de Johannes Brahms y la obra Reflejos de la Noche de Mario Lavista.

La entrada será libre con boleto de acceso que se distribuirá a partir de las 18:00 horas en la mesa de relaciones públicas de la Coordinación Nacional de Música y Ópera, ubicada en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes. La recomendación de Clásica México es que recojan con anticipación sus boletos.


Requiebros

Álvaro Bitrán/ Foto: Sergio Yazbek / Fuente: www.cuartetolatinoamericano.com

Por Álvaro Bitrán

Una de las pocas ventajas que le encuentro a pasar tantas horas solo en el auto, es el poder oír música de una manera íntima y profunda. Ese puede ser el momento ideal para escuchar con atención (¡y el volumen deseado! ) aquellas obras que han estado esperando su momento con paciencia, o simplemente el de abandonarse a la serendipia de la radio.

Anoche ya tarde, mientras regresaba bajo las luces amarillas y sucias de la Avenida Lázaro Cárdenas, me topé en Radio Nuevo León con mi grabación de Requiebros, una pieza de Gaspar Cassadó que grabé  hace doce años y que aparece en mi CD “Canción sin Palabras”.

Aunque para ser franco, mi relación con Requiebros comienza aún mucho tiempo antes, cuando en mi juventud descubrí en ella un traje a mi medida.

El día que la oí por vez primera, supe que esa obra y yo íbamos a desarrollar una relación de amor importante y duradera. Durante muchos años la toqué con frecuencia y finalmente la grabé, dejando en ella una huella tan efímera como fiel de mi paso por el mundo en ese instante.

Recuerdo muy bien el día en que mi maestro János Starker, comentando telefónicamente el disco, me dijo: “…but what can I tell you about Requiebros?! that is your piece!…”

Requiebros (vocablo que significa piropos, galanterías) es una pieza breve para violoncello y piano, netamente española, con aire de Turina o talvez de Albéniz, llena de garbo, dulzura, virtuosismo, gestos grandilocuentes y recitativos.

Y esta noche, en la larga avenida, oigo en mí al Álvaro del ayer. Aquel lleno de energía, optimista, despreocupado, seguro de sí mismo, con buenas dosis de fantasía y otras más de vanidad. Lo veo con la camisa negra, la nariz inflada apuntando levemente hacia arriba, los ojos cerrados y las cejas cargadas de energía. Una pose llena de sí misma, pero a la vez exacta para el carácter de esa obra. Oigo al ser dulce, pero también al embriagado de sí. Ahí está el carácter español, exacto en su alma sefardita.

Hoy en día esa obra ya no me dice nada. Ha quedado vacía de contenido, cual una vasija otrora llena de vino y hoy rota en el desierto. Reconozco aún a quien la toca y admiro su estilo, aunque desde esta orilla del tiempo lo veo ya con una pizca de desdén.


28 años del Cuarteto Latinoamericano

Cuarteto Latinoamericano/Foto: Sergio Yazbek/Fuente: www.cuartetolatinoamericano.com

Integrado por los hermanos Bitrán (Arón, Saúl y Álvaro) y Javier Montiel, el Cuarteto Latinoamericano se fundó en 1981. Elogiado por publicaciones como el Times de Londres, el New York Times, The Strad, Chamber Music America y Fanfare, no existe otra agrupación que haya estrenado y grabado más música latinoamericana para cuarteto de cuerdas. Su calidad los ha llevado a presentarse en los principales centros musicales del mundo y a compartir el escenario con personalidades como el violonchelista János Starker, los guitarristas Narciso Yepes y Manuel Barrueco, el tenor Ramón Vargas, los directores Eduardo Mata y Esa-Pekka Salonen y los pianistas Cyprien Katsaris y Rudolf Buchbinder. El Cuarteto Latinoamericano también se ha destacado por su infatigable labor docente, realizada principalmente en México y los Estados Unidos.

Según refiere Consuelo Carredano en su libro Cuerdas Revueltas, el Cuarteto Latinoamericano se presentó por primera vez al público en la Sala Julián Carrillo de Radio UNAM, el 12 de marzo de 1982. En Clásica México, no deseamos dejar pasar la oportunidad de celebrar a una de las agrupaciones más vitales y trascendentes de nuestra escena musical, así que les ofrecemos la transcripción de una charla que Emilio Sánchez realizó a Arón Bitrán, violinista y fundador del ensamble, en su departamento de la Ciudad de México y en la que conversan sobre la trayectoria de la agrupación y el quehacer del músico de cámara.

E. S.: Quizá te parezca extraño, pero me gustaría iniciar esta entrevista preguntándote ¿cómo te hiciste seguidor del Atlas?

A. B.: (Ríe) Durante tres años la familia vivió en Brasil porque mi padre tuvo que trasladarse por motivos de trabajo a aquel país. El gusto por el fútbol me viene justo de ese tiempo. Es imposible vivir en Brasil sin volverte aficionado. Al regresar, me hice seguidor de la Universidad de Chile, un equipo muy popular allá. Como sabes, en 1973 tuvimos que viajar a México después del golpe militar y casi al mismo tiempo que llegamos el Atlas contrató a un extremo chileno muy bueno, habilidoso y gambetero. Se llamaba Pedro Araya. De manera natural, comencé a ver los partidos del Atlas y desde entonces me hice su aficionado.

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Autobiografía de un violoncello

Álvaro Bitrán/ Foto: Sergio Yazbek / Fuente: www.cuartetolatinoamericano.com

Por Álvaro Bitrán

Nací en 1817 en un ambiente muy aristocrático.

Incluso diría que imperial, ya que mi constructor, de nombre Martin Stoss, era el luthier encargado de hacer y reparar los instrumentos de cuerda del imperio Austro-Húngaro.

De eso obviamente ya no me acuerdo, pero aún conservo el águila imperial tatuada en mis entrañas junto con la leyenda “ Kaiserlich Konoglicher Geigen und Laudenmacher”.

También me han dicho que pertenecí por muchos años a la orquesta que dirigía L. V. Beethoven.

Esos años orquestales sí los recuerdo, aunque vagamente. Se mezclan en mi memoria lujosos salones aristocráticos vieneses con noches lluviosas de invierno. Conservo también algunos recuerdos borrosos pero placenteros de magníficas fiestas veraniegas en palacios opulentos, plenos de valses, vino y “sachertorte”.

Pero esos tiempos fueron también de mucha guerra, sangre y terror. Con frecuencia se suspendían los conciertos al sonido del primer cañonazo, y más de una vez estuve a punto de ser consumido por alguno de los múltiples incendios que ocasionaban las incursiones de las tropas francesas. En una ocasión salimos corriendo por la puerta trasera del teatro, y escondido bajo el brazo de mi dueño huímos en una crujiente carroza por las calles empedradas. Pero fui feliz en la orquesta de Viena, la capital cultural de Europa en esos tiempos, y mas aún rodeado de tantos instrumentos bellos, “hermanos” mios salidos del mismo taller. (more…)