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Francisco Guerrero: Matemática y música unidas al servicio de la creación musical

Francisco Guerrero / Fuente: www.divulgamat2.ehu.es

Por Carlos Perón Cano

Francisco Guerrero (1951-1997) es considerado por muchos como el compositor español más importante de la segunda mitad del siglo XX; aplicó a su obra los “fractales” y la combinatoria, entre otros procedimientos matemáticos y fue mito y personaje polémico del mundo musical de vanguardia en España.

La vocación musical de Guerrero provenía de su padre, Francisco Guerrero Morales, quien tocaba el piano, el violín y el violonchelo. Compaginaba sus tareas de profesor de música y organista en la iglesia de Granada de San Juan de Dios con la compra de viejos pianos que reparaba para luego venderlos.

Nacido en Linares (Jaén) en 1951, educado musicalmente en Madrid y en Granada (con su maestro Juan Alfonso García), fue precisamente en esta ciudad donde se oyó hablar de su nombre por primera vez. Su obra “Facturas” fue premiada en 1969 con el Premio de Composición “Manuel de Falla”.

Ese mismo año se traslada a Madrid para trabajar en el laboratorio “ALEA” con Luis de Pablo, quien marcaría sus primeras influencias musicales: “Cuando empecé a acercarme a la vanguardia, el ejemplo que tomé fue Luis de Pablo. Yo quería ser él. Me impresionaron su obra y sus escritos”, declaró en Radio Nacional en 1983. Otras de sus obras de entonces es “Actus” de 1975, que marcaría un punto de inflexión en su producción musical. Desde entonces Guerrero renuncia a la experimentación y la aleatoriedad propia de sus obras de juventud y comienza una fase compositiva que ya no abandonará nunca: la búsqueda del control preciso del resultado sonoro por medio de “procedimientos derivados de las matemáticas”. El Concierto de cámara (1977), “Anemos C” (1978), el primer “Zayin” (1983) y “Ariadna” (1984) muestran ya al nuevo Guerrero, más personal y maduro, implicado en sus nuevas búsquedas sonoras.

El “Concierto de cámara” (1977), sexteto instrumental donde ordena el material sonoro mediante las estrictas leyes de la combinatoria, es un perfecto ejemplo de la matemática y música unidas al servicio de la creación musical. En “Ars Combinatoria” (1979-80), es en palabras del musicólogo Stefano Russomano “un universo cerrado, sólido, pero en absoluto estático y cuya superficie, en constante movimiento, se carga y descarga de energía de continuo”.

Además Francisco Guerrero desempeña en la educación musical un sitio fundamental para varias generaciones de brillantes compositores salidos de su escuela: Adolfo Núñez, Alberto Posadas, Alfonso Casanova, David del Puerto y Jesús Rueda, entre otros, recibieron sus enseñanzas, en las que, como solía decir, se trabajaba “la técnica en casa y la estética en el bar”. Tras una breve pieza, “Erótica” (1978) para voz contralto y guitarra, aparecerán otra importante composición, como “Anemos C” (1979). En su escucha se hace patente la admiración que Guerrero sentía hacia Edgar Varèse, y es que las sonoridades tumultuosas, la estratificación de los planos sonoros y la rugosidad en las texturas, son características que se contemplan en la creación de ambos músicos.

Otras dos obras de capital importancia son “Rhea” (1988) para doce saxofones y “Delta Cephei” (1992) para conjunto instrumental. La asombrosa y brutal tímbrica de la primera da paso en la segunda, donde ya se apunta la que será gran preocupación matemático-musical de Guerrero: los “fractales”, tomados de diversas teorías derivadas de la física y teoría del caos. El procedimiento fractal implica “la autogeneración del material a partir de un pequeño núcleo o semilla, para dar resultados en los que cualquier parte coincide con el todo”.

Pero donde sin duda Guerrero concibió su gran obra fue en el terreno del cuarteto de cuerdas. El Arditti String Quartet fue su gran inspiración en este sentido. Los “Zayin” (I-VII), un conjunto de cuartetos, tríos y hasta una obra para violín solo, compuestos a lo largo de catorce años (1983-1997), que resumen, cada uno de ellos, las diferentes etapas compositivas de su autor: desde la combinatoria a la fractalidad. Se trata de algo más de una hora de música de una elevada exigencia instrumental, que supone una obra esencial en la historia de la música contemporánea. Su estreno completo tuvo lugar en 1997, en el Teatro Central de Sevilla.

El último período compositivo de Guerrero, iniciado en 1990, estaría marcado por los “fractales”. En 1984 la lectura de un artículo de Martin Gardner, publicado en la revista “Investigación y ciencia”, y el encuentro con el ingeniero informático Miguel Ángel Guillén, serían fundamentales para la concepción de sus últimas obras al amparo de estos procesos. De la aplicación de modelos fractales a la música nacerían obras como “Sahara” (1991), “Oleada” (1993) ó “Coma Berenices” (1997).

Además trabajó la música electroacústica. Aunque sólo compuso tres obras, dos de ellas han quedado como perfectos ejemplos de las investigaciones musicales de Guerrero. Así, “Rigel” (1993) pero sobre todo “Cefeidas” (1990), pueden escucharse como obras electrónicas, que llevan sus materiales al límite y que constituyen una verdadera y singular “escucha trágica”.

En 1997 los proyectos de una ópera, “Luz, Muerte y Desprendimiento de Juana la Papisa”, se vieron truncados de manera abrupta por la muerte prematura del músico, cuando sólo tenía 46 años. El fallecimiento repentino del compositor lo elevó a la categoría de mito y ocasionó tras su muerte un “boom” sin precedentes en la interpretación de su música. En el “Festival de Música Contemporánea de Metz” en el año 1991 estrenó su obra “Sahara”, que impulsó su reconocimiento internacional.

DISCOGRAFÍA:

• Francisco Guerrero, Chamber Music. ANEMOS – C33001
• Isaac Albéniz / Francisco Guerrero, 2007. Iberia. Orquesta Sinfónica de Galicia. José Ramón Encinar, director. Editado por Glosa.
• Francisco Guerrero, 2003. Complete orchestral works. Orquesta Sinfónica de Galicia. José Ramón Encinar, director. Editado por Col-legno
• Francisco Guerrero, Zayin (I-VII) por el Cuarteto Arditti. Almaviva 1999 DS-0127
• Francisco Guerrero, Op.1 Manual (1976). STRADIVARIUS – STR 33399

BIBLIOGRAFÍA:

• García Estefanía, Álvaro. Catálogos de compositores. Fundación Autor, Madrid, 2000.
• Francisco Guerrero. El maestro de la forma. Audio Clásica, número 127, octubre 2007.

  • http://www.vitabrevis.es/2008/12/viaje-jerusalen.html Bruno

    Además de un gran músico, Guerrero es conocido literariamente por el relato que hizo de su peregrinación a Jerusalén ¡con 62 años y en pleno siglo XV! y de la que volvió vivo de milagro.

    Él mismo cuenta que lo que le movió a hacer esta peregrinación fue que, al componer villancicos, notaba el deseo de ir a visitar la tierra en que sucedió todo aquello.

    http://www.vitabrevis.es/2008/12/viaje-jerusalen.html